22 de octubre de 2011

A week.

Nunca me he considerado una persona triste. Siempre con una sonrisa en la boca, con mis tonterías, con cualquier estupidez. La chica de las locuras, de la ironía. Mi felicidad la comparto con el mundo, la tristeza conmigo misma. Es lo que tiene la noche, como me dijo aquella gran persona un día. La noche, la mejor parte del día, la seducción de la noche. Estaría en mil sitios diferentes ahora mismo, con tal de salir de aquí. Hablaría con cualquier persona que me conociese, pero si estuviera delante de mí. Pero no, una vez más estoy en la misma situación. Sola. Mis pensamientos y yo, yo y mis pensamientos. La negatividad que nace desde algún sitio de mi corazón, y que en pocos minutos crece hasta extenderse por todo mi cuerpo. Siempre igual, siempre la misma historia. Nadie capaz de entenderme, de saber qué me pasa. Y yo, tonta de mí, sin saber qué me pasa ni por qué. Y sin poder contárselo a nadie, porque es una sensación de vacío, de frío. De cerrar los ojos para levantarte al día siguiente y olvidarte de todo, hacer como si nada hubiera pasado. Huir, resumiendo. 
Enfréntate a los problemas, sé valiente, no huyas. De acuerdo. Pero, ¿cuál es mi problema? Yo antes no era así. Quizá sí lo fuera, pero no me quise dar cuenta hasta ahora. Y no sé qué hacer. La rutina y la costumbre me piden que espere, que espere un par de horas a deprimirme todo lo posible, a querer morirme, y después de esto, que me levante y me meta en la cama. Pero sé que no debo hacerlo, y creo que por primera vez haré caso a mi consejo, al consejo de Llanos Enguídanos, la frase que siempre podrás escuchar de su boca, el consejo que da a todo el mundo, pero que ella nunca sigue. "Pasa". Olvídate de él, de ella, de que el mundo existe. Olvídate de todos, incluida de ti misma. Creo que es lo que voy a hacer. Llega un momento en el que la música, a un determinado volumen, te impide pensar. Así que voy a olvidarme, voy a olvidarte y voy a olvidarlos, y todo ello, sola. Estaría en mil sitios diferentes ahora mismo, con tal de salir de aquí. Estaría contigo. 
Voy a aprender a quererme, y voy a aprender a olvidarte. Es mi conclusión, será mi vida. Voy a ser yo, voy a conocerme, y todo volverá a la normalidad.




18 de octubre de 2011

She.

Es ella. La que decide qué hacer a cada momento. La que cogió las riendas de su vida y terminó de dejarse llevar por la muchedumbre. La que vive cada segundo como si fuera el último. La que es libre, la que no está atada a ningún sentimiento de necesidad. Es la que se atreve, la que deja todo para dedicarse a una cosa en especial, la que abraza en los momentos más inoportunos y con la que te das cuenta de que nada importa. La que te enseña que el reloj es una simple pulsera más. La que por las mañanas, al colocar el pie izquierdo sobre la alfombra de su habitación y reírse sarcásticamente en su mente de la "mala suerte que va a tener", se pregunta: ¿Qué voy a hacer hoy para cambiar el mundo?

"Haz lo que tengas que hacer, pero hazlo. Cambia el mundo. Cámbiame"

7 de octubre de 2011

Y no me hables, si no es para decirme que me quieres.

Y da igual cada palabra, cada gesto que puedas hacer, cada sonrisa que me dirijas. Da igual todo lo que en un día puedas hacer, da igual que me duerma con esperanza, si al día siguiente todo ha desaparecido.
No quiero parar de escribir, no quiero parar algo que me devuelve a la realidad, que me saca de ese mundo de ensueño en el que vivo, encerrada.
Hoy lo he asumido, ahora lo he asumido. Estás lejos, tan lejos. Imposible de alcanzar para unos ojos objetivos. Quisiera olvidarme de ti, poder olvidarme de ti. Sentirme libre y no atada a un sentimiento, un sentimiento que engloba no decir la verdad, no poder ser yo misma, e incluso no ser feliz.
Siempre detrás de amores imposibles, de historias que acaban con un beso. ¿Quién soy yo? Quizá esta noche pueda responder, pero no esperes que lo haga mañana, ni pasado, no esperes que mañana te explique a qué viene todo esto, porque no lo sabré ni yo. ¿Quién soy? Soy la de la esperanza y la desilusión. Soy la que explota en lágrimas cuando está sola. Soy la de los enfados con el mundo, la que siempre estará contigo. Soy la que se promete cosas a sí misma que sabe que nunca cumplirá. Pero principalmente, soy la que quiere, la que quiere a personas que no debería querer. La que no se conforma con cualquiera, la que defiende unos principios, quizá anticuados, pero que siempre defenderá a muerte.
Soy la que por la mañana es feliz, por la tarde se limita a subsistir y por la noche termina derrotada, derrotada por vivir en este mundo y en esta vida. Siguiendo unos modelos y cazando unos consejos.
Y la que nunca hará lo que le conviene, lo que sabe que saldrá bien. Soy la que sigue su corazón, lo que sigue su empeño. Y supongo que ese, es el problema.