19 de diciembre de 2011

A.-

Y puede que corra. Puede que se ría de la vida fijando en ti sus sus ojos verdes. Puede que reconozcas cada gesto, cada mínimo detalle de su cara, estando en la otra punta del mundo. Puede que se preocupe por ti de una manera especial, silenciosa, única. Puede que te sientas especial cuando dice "la confianza da asco". Puede que nunca le digas que la quieres, porque es algo evidente, es algo que nadie duda. Puede que cuando grite enfadada, le brillen los ojos, y eche el resto del cuerpo hacia atrás. Puede que sea la mejor, sin más. Que cuando todo se vaya a la mierda y las ganas de levantarte de la cama sean mínimas, siempre esté su imagen para decir: bueno, sí que tengo que levantarme. Y empezar el día deseando verla. Puede que parezca un sol durmiendo, puede que te entren unas ganas impresionantes de ir a abrazarla a la hora que sea, en el lugar que sea. Y correr, aunque sea a oscuras, hacia ella. Para que esté bien, para que estemos bien. Que por muchas cosas y por muchos palos que nos dé la vida, siempre podría ser peor. Gracias.

16 de diciembre de 2011

16 de diciembre.

Algún día dejará de pasarme siempre lo mismo. Algún día aprenderé a hacer caso a las personas que creo que me quieren. Algún día dejaré de sufrir como sufro ahora, y la vida no me parecerá tan miserable como lo es ahora. Siempre pensamos que no nos puede pasar nada peor, pero no nos damos cuenta de que sí puede, de que una cosa puede llegar después de otra y de que hay situaciones tan desesperadas que te quitan las ganas de respirar. Las preguntas sin respuesta, los choques contra la realidad, la ironía que se desliza por cada rincón, invadiéndolo todo, invadiendo el aire que respiramos. Y es que llega un momento en el que ya no puedes más, en el que lloras porque no puedes hacer otra cosa, y además piensas que todo puede empeorar, por si fuera poco. Momentos en los que te gustaría vivir en la otra punta del mundo, olvidar todo lo relativo a tu vida y perderte, sin más.
Quiero perderme hasta que se me borren los recuerdos, hasta que la memoria aprenda a tomar decisiones y a elegir. Quiero perderme hasta que el mundo cambie, hasta que algo -simplemente- salga bien.