La vida es ese juego de mesa que nunca acaba. Ése que a veces te aburre, que a veces te encanta. Te engancha y desengancha con un solo clic, haciendo mella en lo más importante, sin equivocarse nunca, adueñándose de ti. Rompiendo las cadenas que te atan a cualquier cosa, a cualquier persona. Eliminando lo que le parece molesto, sin consultar tus preferencias. La vida es aquéllo que notamos volar. Es el viento que se desliza ente nuestros dedos los días de tormenta, los días de sol. La vida es un callejón sin salida, un bonito campo lleno de girasoles. Un descampado sin final, un túnel sin luz. La vida son demasiados abriles, demasiados días de cigarro en mano y aturdidos pensamientos. La vida es tan efímera que ni siquiera sabemos qué es.