22 de enero de 2011

Fobia a pasillos con ventanas.

Llorar. A veces es lo único que necesitas, esperar que llegue un momento en el que el tiempo parezca pararse y la vida te permita llorar. Y en ese momento, nos sentimos tristes, solos.
Pero en las peores situaciones, la vida ni si quiera te permite llorar. Te obliga a seguir, a pesar de todo, porque si tú caes, ellos caen. Porque si no reprimes las lágrimas de cualquier forma, esa persona caerá. Y por una vez, por una única vez, tragas saliva, la miras, y reconoces que ellos son lo único que tienes. Y eres capaz de cualquier cosa, para hacer que deje de llorar.
Y cuando llega el momento en que la vida parece darte un respiro, caes rendida. La pesadilla continúa al día siguiente.


9 de enero de 2011

4 de enero de 2011

Siéntela.

Y baila. Baila pasillo arriba, canta, grita y vuélvete loca. Siente las pequeñas cosas que nos da la vida, los pequeños placeres que nos ofrece, las tardes en soledad, las mañanas en multitud. Las voces, los sonidos, las miradas. Siéntelo y llévalo dentro. Cada nota, cada compás, cada calada al aire, cada escalofrío, cada mísero roce. Siéntelo, y guárdalo en tu corazón. Siente la vida.

 

2 de enero de 2011

Crónicas de un intento.

La vida juega con los sentimientos de las personas, con sus lágrimas, con sus ilusiones. Y eso no está bien. Te hace no pegar ojo en toda la noche, no vivir esperando que llegue ESE momento.

A veces me gustaría mirarme en un espejo y ver a una persona joven, pero adulta, capaz de poder hacer lo que quiera en el momento que quiera. Una persona LIBRE, sin miedo a nada. Una persona feliz.

Vista panorámica de un sueño imposible, Bruselas.