28 de octubre de 2013

Hoy te diré que sí.

Nervios. Hoy me dispongo a escribir con muchos nervios, con mis manos temblando sobre el teclado. Creo que he pasado la mañana más larga de mi vida, con dudas, con aciertos, con vértigos, con miedos, con deseos. Sin embargo en un determinado momento has llegado tú, con esa dulzura que a veces parece tímida, para borrar todos esos sentimientos y sacarme una sonrisa. Una sonrisa nerviosa, sí, pero una sonrisa. Me has hecho pensar que por ti vale la pena, que el amor puede estar ahí y surgir de repente, que pueden existir verdaderos amores correspondidos. Asíque puedo prometerte que te miraré a los ojos, te miraré a los ojos todo el tiempo que tú me dejes. Hoy llevas una semana haciéndome sentir bien, y eso es lo que más me gusta. Has arrasado con todo lo que había en mi cabeza y te has plantado tú, haciéndome reír continuamente, en mitad de mi vida.
Y lo más bonito para mí también son tus nervios. Ver que te hago sentir tanto y que a veces te tiemblan las manos. Sentir lo bien que me tratas sin ser aún nada. 
Hoy ya no me salen ni las palabras por lo emocionada que estoy. Creo que simplemente me voy a dejar llevar, sin pensar más en si hoy probaré tus labios o en si me susurrarás algo al oído. Hoy dejo que me lleves.

25 de octubre de 2013

No sé si nevará en el infierno.-

Los sentimientos aflojan y con ellos las palabras rabiosas, odiosas. Terminamos con un silencio sepulcral lo que con gritos, con voces agudas empezó. Y cuando parece terminar nunca lo hace, porque siempre está ahí. Te persigue ante cualquier imprevisto, te hace dudar, te hace echarte hacia atrás. Parece que el concepto de valentía que recorre mi cuerpo solo es teórico. Al final, en el último instante, la cobardía me impregnó y caló mi alma entera. El arrepentimiento viene ahora a mí y, con él, la fuerza que un día me faltó. El nervio, la sangre corriendo por mis venas.
En este preciso momento solo te deseo a ti. Solo deseo esa base que acabe de reportarme el miligramo de valentía que me falta. Solo necesito tu mano para poder mover el mundo. Decidir sobre mi vida como si fuera mía. Te necesito a ti para poder ser yo, y no esa marioneta a la que le escriben los días que le quedan. Quiero cortar los hilos, cortarlos todos y cambiar de escenario, de vestimenta, de utilidad. Cambiar mi personaje. Y quedarme contigo. Volver a empezar.
Los golpes vuelven a mis oídos y a veces creo que ésto nunca va a terminar. A veces me pareces una utopía, hablando en términos de conceptos generales. A veces me pareces una utopía lejana, infinita; esa por la que hay que recorrer un camino que nunca concluye, con la única compañía del horizonte.
Hoy me faltas tú, soñada libertad de barba morena, para completarme.

22 de octubre de 2013

Dejarse llevar, suena demasiado bien.

Hoy te has cruzado de repente, jugándote tus ideas ante un semáforo en verde. Bonita forma de defender tus maneras. Pero hoy no te has dado cuenta de que aquella que frenaba era yo. Que aquella a la que le temblaban las manos al poner la primera marcha era yo. Hoy no te has dado cuenta de la respiración entrecortada que salía de mi boca.
Y ahí estabas tú, sonriendo mientras el mundo se paraba a tu alrededor. Mientras que el resto esperaban a que acabases con impaciencia. Ahí estabas tú creyendo que nadie te observaba, que nadie pensaba en tí de esa manera. Ahí estabas tú con tu barba morena, sin saber que eres mi insomnio desde hace dos días.

Hoy, antes de que mi mirada se cruzase contigo sin avisar, he pensado en ti. He pensado en ti continuamente. He pensado en posibles estadísticas positivas que me llevaran a tirarme a la piscina. Hoy volver a verte me ha dado los ánimos que necesitaba para poder dedicarte mañana la mejor de mis sonrisas. Hoy he creído en ti, y en mi, y en nosotros.

20 de octubre de 2013

Declaración de intenciones.

Y bailar con la muerte no es buen plan, 
yo prefiero que me mates tú a bailar.
Supersubmarina.

He estropeado mi caligrafía con palabras vacías, con palabras sin pasión, sin notas musicales, sin acordes. Sé que me queda un largo camino por recorrer, pero dentro de esta larga e interminable crisis existencial, vuelvo a bajar el volumen de la música cuando por fin consigo que me salgan las palabras, vuelvo a andar con paso decidido aunque solo recorra un par de metros, vuelvo a coger las riendas de mi vida.
Vuelvo a llorar ante la soledad, es cierto, pero hoy he vuelto a coger mi bolígrafo y aquí estoy, en el cuaderno que hace meses abandonaría con palabras de desolación. Hoy quizá mi voz sea débil, quizá no llegues a escucharme, pero en este momento de mi vida creo que puedo decir que empiezo a ver la luz, empiezo a ver el reflejo de la vida. Aunque esté lejana y sienta frío en el camino, aunque a veces él me ponga una venda sobre los ojos y me impida ver la esperanza. Hoy, como digo, he estropeado mi caligrafía, pero eso no impide que mis palabras mantengan la fuerza que un día lograron. Hoy he logrado conseguir tantas cosas, y he conseguido recuperar aquella ilusión. Puede que todavía no salte llevada por la emoción, pero en lo más profundo de mi corazón sigue estando esa chispa que un día gobernó mi vida.

Y ahora pienso en tí porque anoche te cruzaste por mi boca, y qué sé yo. Mañana será otro día y volverás a pasearte con tu barba morena y tu sonrisa permanente. Y yo te sonreiré y soltaré alguna gracia, alguna gracia de esas que no tienen gracia pero de las que tú te ríes. Y en mi cabeza habrá dudas, habrá posibilidades de y habrá un lío monumental. Pero puedo decirte que no voy a perder la cabeza, no voy a dejarme llevar por tus labios ni voy a suspirar ni una sola vez por ti, a no ser que tú me lo pidas.
Pero si tú me lo pides... Entonces volvería a perder la cabeza, perdería este intento fracasado de recuperación y volvería a las andadas. A las andadas de quererte, a no ser dos, a ser uno. Pero contigo lo intentaría porque la vida está hecha de intentos. Si no lo intentara, no sabría lo que podría haber sido. Y cobarde no se puede ser (aunque lo sea cada día de mi vida). Pero no quiero ser cobarde contigo, no quiero que el miedo vuelva a estropear mi vida y esta vez no voy a temblar.