Te levantas, te diriges al espejo, y calculas que tardarás 45 minutos en hacer que ESO, parezca pelo. Te vistes y buscas por toda la casa la chaqueta del uniforme. No la encuentras. Sales de tu casa con mala leche, y el libro de lengua en la mano izquierda. Perífrasis verbales, y un examen a primera hora. Llegas al colegio y te equivocas rezando el Padre Nuestro, lo que llevas haciendo cada día durante 13 AÑOS.
Y de repente comienza una serie de situaciones, una serie de gritos y de caras largas, una irrealidad, un pasotismo. De repente no ocurre nada.
Después de la tempestad viene la calma, a veces es natural... Estar bien.
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