Me gusta que mi móvil suene, y eso es raro. No me gusta que interrumpa una de mis canciones preferidas para recibir un mensaje. Y en esos momentos, es cuando pienso: "si es que no me dejan parar". Y suelo coger el móvil con mala leche, dispuesta a blasfemiar todo lo posible contra la persona que osa molestar momentos tan sagrados. Pero como he dicho, últimamente me gusta que suene. Y ya no me molesto, simplemente lo cojo corriendo para ver si es ella. Y cuando es ella y en el mensaje pone "Estoy en tu portal....", es simplemente, una sensación increíble. Salir corriendo pasillo arriba, coger las llaves al vuelo y el primer jersey del salón y salir atacando, mientras chillo: "BAJO AL PORTAL, NO LLEVO MÓVIL, ADIOS". Y correr hacia el ascensor porque me muero de ganas por abrazarla. Y salir corriendo del ascensor, pero corriendo, para abrirle la puerta y volver a tener un día inmensamente feliz. Hecharle la bronca, por haber venido incluso nevando. Volver a ver su sonrisa, sus ojos. Reírme de su gorro, aunque realmente le queda genial. Olvidarme de todo, olvidarme de nada. Felicidad. Tranquilidad. Risas. Sonrisas. Todo.
Pensaba que el año iría mal, de hecho lo empecé contando los días que quedaban para que terminara. Ahora cuento los pliegues de sus manos, que ya me los sé de memoria. Ahora me despierto todos los días con una inmensa sonrisa, ahora lloro de la risa. Antes lloraba de la pena. Y es que cuando todo parece perdido y tú misma lo asumes, tu vida puede cambiar. Y agradeceré este cambio durante mucho tiempo.Hacia tiempo que no nos veíamos, felicidad. Pero ahora no pienso soltarte. No mientras la pueda abrazar a ella. No mientras tenga una sonrisa para mí.
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