23 de noviembre de 2014

Quizá pueda pasar el resto de mi vida así. Observándote en la oscuridad, acariciando tus manos siempre frías, mirándote cuando no te das cuenta. Conociéndote, riéndote. Dejando que recorras con las yemas de tus dedos mi espalda. Acostumbrándome a ese movimiento, a esos escalofríos. Cerrar los ojos, dejarme llevar. Ser feliz. Riéndonos, abrazándonos. 

Hablar en voz alta mientras estudias, mirarte de reojo cuando tecleo. Pillar tus sonrisas, tus intenciones. Dobles sentidos, cuidarte cada día. Tus caritas sonrientes en mi teléfono, enfadarte porque aquél día apagué el móvil. Quererte cuando te enfadas. Indignarte. Ser "muy reservado". No querer cenar conmigo los jueves. Cenar conmigo todos los jueves. Llevarme la mochila. Hacerte cosquillas en la cara. Cogerme y no soltarme. Hablar de París. Ilusionarnos con París. 

No me dejes nunca sin nada de esto.



Mis dedos echan de menos tu ombligo
Mis dientes echan de menos aquellas orejas que nunca llevaban pendientes.
Basta ya,tanto recordar acabará conmigo.
Quizás será verdad de la utilidad del pasado es quedarse atrás.

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