26 de febrero de 2015

Clichy.


Hablar del amor es hablar del equilibrio entre el odio y la pasión. La balanza del “te quiero” y el “me quiero”. El egoísmo del transcurso de los años. Las caricias vergonzosas del principio.
Yo qué sé qué es el amor. ¿Acaso alguien puede dar una definición? Intangible, volátil… Quizá ni siquiera exista y sea una invención del ser humano para sustentar su propia existencia. O quizá sea el impulso por el que el mundo llega a moverse. Morderse la lengua, mantener la cordura, hacerse daño. El amor es la incertidumbre de los primeros días, las noches de desenfreno en ese rincón, la tapa del váter levantada, al final. El dolor de cabeza tras cada pelea, evitarnos la mirada, no encontrarte al despertar.
Y volver. Elegir el “te quiero” y defender el “me quiero”. Combinarlos, adaptarlos, engranarlos, fusionarlos. Odiarnos en nuestro amor. Amarnos en nuestro odio. Hacer depender mi respiración de la tuya. Amarte en la distancia y en la lejanía. Amarte en tus defectos. Amarte, de verdad.









Je t'aime.

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