12 de diciembre de 2010

Año 2010.

Recuerdo perfectamente el 31 de Diciembre de 2009. Recuerdo cómo esperaba que este año fuera un buen año, que hubiera cambios, grandes cambios. Un gran año. Recuerdo mi deseo después de la última campanada.
No, no ha sido un gran año. Parece mentira que quede menos de un mes para dar paso al 2011. Me da miedo cómo el tiempo pasa tan deprisa, tan velozmente; mientras yo no me doy cuenta. Parece mentira que todo vaya a acabar, algún día.
No sé cómo resumir el 2010, como despedirme de él. Ha sido un año extraño, una especie de transición entre dos cosas, desconozco cuales. Ha habido grandes momentos, en los que de verdad me he sentido feliz; pero también muy malos, que no creo que jamás olvide. Sí, creo que la mejor palabra para resumirlo, sea tradición.
No ha sido un buen año, ni mucho menos; pero tampoco ha estado tan mal. La felicidad no es un estado, sino pequeñas sensaciones que se sienten de vez en cuando. Y se dice que una persona ha sido feliz cuantas más sensaciones felices haya tenido. Así que, he sido feliz. He sido increíblemente feliz. Ahora, eso sí, quiero seguir siéndolo. 

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