El destino. Supongo que será él, espero, imagino. Lo único cierto es que, cuando a algo le da por ir mal, cuando se niega a cambiar, no se puede hacer nada. Aceptarlo, dejarlo pasar, vivir con ello. Y con la esperanza de que un día amanecerá siendo una vida nueva.
Demasiado perfecto para ser verdad, pero los verdaderos sueños terminan por ser realidad.
Me gusta tu blog tan joaquinsabinizado :) Te sigo
ResponderEliminarcuando no, esque no...