Suelen decir que el mundo es un lugar maravilloso. Que el problema es que no sabemos verlo desde un punto de vista positivo, que sólo nos fijamos en las cosas malas. Y yo lo intento, lo intento de veras, pero el mundo me sigue pareciendo un lugar horrible. Matar por matar, destrozar por destrozar. Acabar con vidas inocentes, olvidarnos de los más básicos derechos.
Yo siento. Yo siento amor. Tú sientes. Tú sientes amor. Todos sentimos. Yo siento odio, tú sientes odio. Yo tengo el derecho a sentir, y tú también lo tienes. Pero son las reglas sociales, las grandes potencias, los “regímenes democráticos”; los que acaban con todo esto. No existe libertad, yo no siento, tú no sientes. Yo no puedo sentir todo lo que siento, tú no puedes sentir todo lo que sientes. Siempre hay límites, siempre hay paredes con las que chocar y hacerte daño. Siempre hay palabras es contra, nunca encontrarás un “haz lo que tú mismo quieras hacer, sin pensar en las consecuencias, sin pensar en nada más que el impulso de tu corazón en ese momento”.
La humanidad nunca ha sido libre. Siempre viviendo entre guerras, entre dictaduras, entre cuatro paredes. Y actualmente, cuando llega una clase de Historia en la que te hablan de la figura de Hitler, siempre hay alguien que pregunta: ¿Pero cómo pudo hacer algo así? El hombre ha vivido toda su vida escondiéndose, ocultándose de la multitud, del qué dirán. Siempre intentando parecer uno más, sin destacar en absolutamente nada. No llamar la atención.
Y cuando en esa misma clase de Historia acabas con una larga y triste cara hasta el suelo después de darte cuenta, una vez más, de lo estúpido que es el hombre que llega hasta a destruirse a sí mismo, tu profesora se acerca y dice: “pero no me pongas esa cara, tenemos que dar gracias a todo esto por ser la base de lo que tenemos ahora, por ser la base de la democracia y los derechos de todas las personas”. Y te quedas mirando al horizonte, pensando si de verdad esa persona que ahora se siente culpable por entristecer su clase tiene razón.
Y quizá la tenga, no dudo de que quizá la tenga. Pero no consigo verlo. Sí, por lo menos el poder de la democracia ha triunfado en la mayoría de los países del mundo, ¿pero de verdad hemos avanzado como personas? Creo que no. Que sí, que tenemos más derechos, que tenemos montones de derechos, que nos protege la ley de las supuestas injusticias, pero no nos protege de nosotros mismos. No nos protege de la decadente sociedad de hoy en día. Una sociedad que parece que va “cerrándose” más y más día tras día. Una sociedad que es, simplemente, triste.
Pero que no parezca que odio el mundo, por favor. El mundo no tiene por qué ser lo que acabo de decir. El mundo, para mí, no es eso. El mundo para mí es rozar su cuello y ser la persona más feliz del mundo, el mundo para mí es estar tumbada en la cama con mis mejores amigas, una fría tarde de invierno. El mundo para mí son las gracias nerviosas de antes de un examen, vivir al límite, hacer el ridículo y reírte de ti misma. El mundo para mí es crecer como persona, aunque esto hoy en día no se entienda. Ser tolerante, respetuosa, liberal. No me queda otra, no quiero vivir en un mundo que odio. Mi mundo sería una habitación, mi mundo sería una pared, mi mundo sería todos los momentos del día en los que soy feliz.

Me encanta. Bueno, en realidad no, en realidad me encantas. Frase copiada para el facebook ;)
ResponderEliminarqué bomito te ha quedado el nuevo diseño del blog :) me encanta, quizás la letra es un poquito peque pero por lo demás está precioso ;)
ResponderEliminarArreglado el problema de la letra:) Gracias Fatii!:)
Eliminar:) de nadaaa!! :) ahora se ve mejor xD ;)
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