5 de marzo de 2012

Las agujas del reloj avanzan. Nada.

"Los poetas casi siempre describen el amor como un sentimiento que escapa a nuestro control, que vence a la lógica y al sentido común. En mi caso, fue exactamente asi. No esperaba enamorarme de ti y dudo mucho que tú tuvieras previsto enamorarte de mí. Pero cuando nos conocimos, ninguno de los dos pudo evitarlo. Nos enamoramos a pesar de nuestras diferencias y, al hacerlo, creamos un sentimiento singular y maravilloso. Para mí, fue un amor que sólo puede existir una vez, y por eso cada minuto que pasamos juntos ha quedado grabado en mi memoria."
Estoy aquí porque es donde debo estar. Es muy sencillo. Tú y yo estamos pasando un buen rato juntos. No creas que pierdo el tiempo contigo. Estoy aquí porque quiero. Me siento a tu lado, conversamos, y yo pienso: "¿Hay algo mejor que lo que estoy haciendo en este momento?".

El cuaderno de Noah

El paso del tiempo es capaz de destruirlo todo. De arrasar con todo lo que encuentra en su camino y dejarlo reducido en cenizas. Es un enemigo más, un personaje más que la vida nos da para luchar contra él. Éste correrá y volará, impregnará tus entrañas y se apoderará de tu alma. Y no podrás acabar con él. El tiempo siempre ganará, siempre ganará esa infinita batalla. El tiempo tiene libertad, el tiempo tiene la posibilidad de jugar con nuestras vidas. Y tú, tú tienes la gran oportunidad de rendirte. Asumirlo, vivir en paz con él. Quizás no tenga la culpa, quizá se limite a cumplir su función. Quizá intente decirte, entre los susurros de  brisa en una noche de verano, la manera de destruirle. Tiempo, tiempo suicida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario