Todo termina, todo acaba. El mundo cambia, se transforma, de un año a otro. Los malos momentos parecen agrandarse, los cambios que nos da la vida se alojan en el día a día. ¿Dónde quedó la tranquilidad? ¿La sensación de que todo va bien, de que no hay nada que cambiar? ¿Por qué siempre soy la defensora de las causas perdidas?
Cuando era pequeña no entendía el momento en el que mi padre se acercaba riéndose a mi madre, y refiriéndose a mí, decía: "ya está aquí la defensora de las causas perdidas".Ahora sí lo entiendo.
Defiendo las causas que nadie defiende, defiendo los sentimientos, la justicia, el buen hacer. Defiendo aquello en lo que creo con los ojos cerrados. Nunca me pondré a favor de una mayoría solo por el hecho de que son más. Seguiré defendiendo mis ideas aunque me quede sola. Porque sé, que hay gente que me escucha.
Y porque después, a la que le toca tragarse el "te lo dije" soy yo.

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