23 de julio de 2011

Mundo cruel.

Me da miedo el mundo en el que vivimos. Me da miedo la indiferencia de la gente. Ayer, más de 92 personas (la gran mayoría adolescentes de entre 14 a 17 años) murieron tiroteados, congelados o ahogados. Sí, hablo de los atentados en Noruega. Y hoy, hoy muere Amy Winehouse.
En primer lugar, de acuerdo, no me gusta Amy. Nunca me ha gustado su música ni he sentido interés por ella. Pero su muerte, ha hecho que se olvide la muerte de otras 92 personas, que tenían y tienen, el mismo valor que ella. ¿Acaso eso es justo?
En vez de llorar por todos esos adolescentes que se tiraron al mar en busca de una esperanza invisible e inexistente por salvar su vida, o por todos aquellos que una bala les atravesó el cerebro, el estómago, el corazón. En vez de llorar por más de 80 familias destrozadas, por montones de historias rotas, por planes que no verán la luz del día.
En vez de ser personas HUMANAS, nos seguimos dejando llevar por la superficialidad.

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