29 de enero de 2012

Estaré contigo.

Mírame. Quizá ese sea uno de mis mayores defectos. La bipolaridad de mi sonrisa. Lo poco que puede tardar en desaparecer. Y es que siempre va atada a las demás personas. Siempre puede haber cualquier mínima cosa, cualquier mínimo detalle, que haga cambiarla. Hay personas que por mucho que lo intenten nunca me harán sonreír; y luego hay otras como tú, que con sólo verte, una sonrisa de oreja a oreja aparece en mi cara. Pero no quiero hablar de mí, no quiero hablar de mi sonrisa, no quiero hablar de nada que tenga que ver conmigo.
Esta entrada es para que te fijes en mi sonrisa, para que le hagas una foto en tu mente, y en los momentos de miedo la recuerdes. Porque no quiero que tengas miedo, no quiero que tengas miedo de nada, y mucho menos de ti. No quiero que me cierres las puertas a tu corazón sólo porque el miedo anda vagando por los alrededores.
No suelo hacer promesas serias, creo que he hecho muy pocas a lo largo de mi vida; pero te prometo, te prometo que voy a estar contigo. Te prometo que cuando te invadan los miedos, tendrás mi mano junto a la tuya, te prometó que la apretaré con fuerza y que te susurraré palabras al oído para que ese sentimiento desaparezca.
Y cuando me preguntes que por qué hago esto, te diré que me gusta dejarlo todo por algo en especial, por alguien es especial. Cuando me preguntes que por qué hago esto, me limitaré a sonreír. Cuando me preguntes que por qué hago esto, te pondré frente a un espejo, y te diré: por ti.

3 comentarios: