Y la cuestión es que nunca había estado tranquila antes de un examen de matemáticas. Salir al pasillo, apoyarme en la pared, cerrar los ojos y escuchar. Escuchar voces desesperadas, quejas nerviosas. ¿Qué me pasa? ¿Por qué no soy yo una de las chicas que no paran de repetir fórmulas sin parar, como lo era hasta hace poco? ¿Qué es esta tranquilidad?
Y entonces pienso, y me sonrío a mí misma. ¿Estará volviendo la felicidad? La felicidad de pasar de todo, la felicidad de olvidarme, de afrontar las cosas con serenidad y una gran sonrisa. De mirar a todos los lados buscando a alguien, de perder el hilo en las clases de economía, de sonreír inconscientemente cuando algo me trae recuerdos felices. La felicidad del silencio, la felicidad de bailar pasillo arriba, la felicidad de esperar con ansia una tarde.
Que dejarse llevar, suena demasiado bien. Y dejarse llevar de esta manera, solo me hace sonreír. Así que mira, mira que a la luna se le ve el ombligo, mira que yo te llevaré donde la luna siempre está llena de cosas buenas.
Me encanta! He hablado con la NASA,no hay problema, mañana vamos a la Luna.
ResponderEliminarme gusta que seas feliz :)
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