22 de octubre de 2013

Dejarse llevar, suena demasiado bien.

Hoy te has cruzado de repente, jugándote tus ideas ante un semáforo en verde. Bonita forma de defender tus maneras. Pero hoy no te has dado cuenta de que aquella que frenaba era yo. Que aquella a la que le temblaban las manos al poner la primera marcha era yo. Hoy no te has dado cuenta de la respiración entrecortada que salía de mi boca.
Y ahí estabas tú, sonriendo mientras el mundo se paraba a tu alrededor. Mientras que el resto esperaban a que acabases con impaciencia. Ahí estabas tú creyendo que nadie te observaba, que nadie pensaba en tí de esa manera. Ahí estabas tú con tu barba morena, sin saber que eres mi insomnio desde hace dos días.

Hoy, antes de que mi mirada se cruzase contigo sin avisar, he pensado en ti. He pensado en ti continuamente. He pensado en posibles estadísticas positivas que me llevaran a tirarme a la piscina. Hoy volver a verte me ha dado los ánimos que necesitaba para poder dedicarte mañana la mejor de mis sonrisas. Hoy he creído en ti, y en mi, y en nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario