20 de octubre de 2013

Declaración de intenciones.

Y bailar con la muerte no es buen plan, 
yo prefiero que me mates tú a bailar.
Supersubmarina.

He estropeado mi caligrafía con palabras vacías, con palabras sin pasión, sin notas musicales, sin acordes. Sé que me queda un largo camino por recorrer, pero dentro de esta larga e interminable crisis existencial, vuelvo a bajar el volumen de la música cuando por fin consigo que me salgan las palabras, vuelvo a andar con paso decidido aunque solo recorra un par de metros, vuelvo a coger las riendas de mi vida.
Vuelvo a llorar ante la soledad, es cierto, pero hoy he vuelto a coger mi bolígrafo y aquí estoy, en el cuaderno que hace meses abandonaría con palabras de desolación. Hoy quizá mi voz sea débil, quizá no llegues a escucharme, pero en este momento de mi vida creo que puedo decir que empiezo a ver la luz, empiezo a ver el reflejo de la vida. Aunque esté lejana y sienta frío en el camino, aunque a veces él me ponga una venda sobre los ojos y me impida ver la esperanza. Hoy, como digo, he estropeado mi caligrafía, pero eso no impide que mis palabras mantengan la fuerza que un día lograron. Hoy he logrado conseguir tantas cosas, y he conseguido recuperar aquella ilusión. Puede que todavía no salte llevada por la emoción, pero en lo más profundo de mi corazón sigue estando esa chispa que un día gobernó mi vida.

Y ahora pienso en tí porque anoche te cruzaste por mi boca, y qué sé yo. Mañana será otro día y volverás a pasearte con tu barba morena y tu sonrisa permanente. Y yo te sonreiré y soltaré alguna gracia, alguna gracia de esas que no tienen gracia pero de las que tú te ríes. Y en mi cabeza habrá dudas, habrá posibilidades de y habrá un lío monumental. Pero puedo decirte que no voy a perder la cabeza, no voy a dejarme llevar por tus labios ni voy a suspirar ni una sola vez por ti, a no ser que tú me lo pidas.
Pero si tú me lo pides... Entonces volvería a perder la cabeza, perdería este intento fracasado de recuperación y volvería a las andadas. A las andadas de quererte, a no ser dos, a ser uno. Pero contigo lo intentaría porque la vida está hecha de intentos. Si no lo intentara, no sabría lo que podría haber sido. Y cobarde no se puede ser (aunque lo sea cada día de mi vida). Pero no quiero ser cobarde contigo, no quiero que el miedo vuelva a estropear mi vida y esta vez no voy a temblar.

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