23 de noviembre de 2013

707

Destino, casualidad o coincidencia. La cuestión es que el siete es un buen número, lo ha sido siempre, y ahora lo es más. Así pues, como diría un genio, "lo bueno de los años es que curan heridas, lo malo de los besos es que crean adicción". Creo que hoy podría hablar de adicción y me quedaría corta. Podría hablar de tus ojos y de tus manos, podría preguntarte por qué me quieres y escuchar una vez más tus silencios. Podríamos reírnos al amanecer. Mirar tu cara cuando te hablo mientras me lavo los dientes, mirar tu imagen reflejada en es espejo. Podrías jugar con mi pelo enredándolo entre tus dedos, ruborizarme la piel, morderme. Abrazarme y sorprenderme con un "buenos días, princesa". Que a mí esos buenos días me dan lo mismo, yo solo quiero los besos de después. Y en fin, que me pierdo y ya no sé volver. 
Lo cierto es que hoy, aunque los ojos se me cerraran por cansancio mientras bebía una taza de café, te he visto delante de mí desayunando. Después de todo, a pesar de todo. Por todo. Pasando las páginas de un periódico mientras decías escucharme, pudiendo hacer dos cosas a la vez. Hoy me he sentido en mi sitio, en el único sitio en el que quería estar en ese momento. 

En fin, aquí tienes. No sé si serán las más adecuadas pero son importantes para mí, como pueden serlas tantas otras, pero tú crees en el destino y si he hecho esta elección, será por algo.






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