13 de noviembre de 2013

Mirada universal, de alcance personal.

Quiero saber qué opinas de mi sonrisa. Del brillo de mis ojos, cuando se cruzan contigo. Quiero saber qué opinas de París. De los domingos de tristeza y de los cafés por la mañana. Quiero saber por qué sonríes cuando te doy la espalda. Y cuando me planto frente a ti. Quiero saber qué piensas cuando te quedas callado, y qué te lleva a besarme cuando no dejo de hablar. Quiero saber qué sientes cuando me coges por la cintura, cuando mis labios acaban en tu cuello y cuando aprieto tu mano con fuerza.

Quiero saber por qué tengo estas inmensas ganas de verte. Por qué los buenos días comienzan cuando tú me los deseas. Quiero abrir los ojos y que estés ahí, como estás cuando apoyo mi cabeza sobre tu hombro. Quiero que sigas discutiéndome a todas horas, que me saques tontas sonrisas y que sigas haciéndome reír todo el tiempo. Quiero que sigas relajándome con tu voz, volver a perder la noción del tiempo una vez más, volver a perdernos tú y yo.

 

Quiero que te hartes de escucharme cantar. Que yo sea tú, que tú seas yo. No soltarte nunca.

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