5 de diciembre de 2013

La vida es eso que ocurre cuando no ocurre nada. Eso que te para el corazón en seco, y eso que acelera tus pulsaciones al punto máximo. Porque a veces la vida es esa pregunta que realizas conociendo la respuesta, conociendo la jodida respuesta que no quieres escuchar. Y preguntas, preguntas con la boca cerrada, preguntas con los ojos rezando por no escuchar lo que sabes que vas a escuchar. 
A veces la vida nos pone en situaciones límite. Situaciones en las que conoces la respuesta y en las que no quieres preguntar. Pero sin embargo, tienes que hacerlo, tienes que conocer la verdad porque debes atenerte a las posibles consecuencias. Y te lanzas a preguntar, cierras tus puños con fuerza y tus pasos avanzan teóricamente decididos, pero prácticamente angustiados. La cuestión es que recibes la respuesta que ya conoces. Ahora eres parte de esa historia y en tu interior solo hay imágenes, solo hay un corazón a mil por hora, una voz que no para de repetir "no, él no", unas lágrimas que quieren inundar tu rostro, pero a las que jamás dejarás aparecer en público.
A veces necesitas derrumbarte en ese banco, en soledad, tapando tus ojos con las manos, olvidando por un momento todo lo que hay a tu alrededor. A veces necesitas un primer abrazo, una primera persona que te consuele sin palabras. A veces necesitas volver a verle sonreír, como cuando era un niño. Necesitas pensar continuamente en él, como si hacerlo le mandara fuerzas. Necesitas sacar las viejas fotos del pasado y sonreír.
Necesitas saber que está bien, para poder empezar a valorar la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario