que ya no sientes lo que un día fue.
Solía gustarme Diciembre. El frío helador que parece pedirte refugio, las últimas hojas caídas del pasado otoño. La Navidad, las risas y la ilusión. Solía gustarme su felicidad. La emoción al mirar tras el cristal, tras las estrellas. El brillo en nuestros ojos.
Hoy me niego a odiar Diciembre, pero todo me lleva a ello. Hoy me niego a ponerle mala cara al frío, pero todo me lleva a ello. Hoy solo quiero una emoción fuerte, algo que me haga olvidarlo todo. Hoy solo quiero un detalle que me haga sonreír. Quizá solo quiera un abrazo, pero de esos que ya nadie da. Hoy solo quiero dejarlo todo, como era capaz de hacer antes. Volver a ser esa idiota feliz, capaz de cambiar su vida con un chasquido.
Hubo grandes épocas de felicidad, hubo grandes meses de Diciembre entre mantas y nieve, entre risas. Noticias en la lumbre, abrazos verdaderos. Hubo momentos de mala caligrafía, de eternos sentimientos.
Diciembre hoy solo recuerda a ese empujón que nunca llega, el que asfixia con su inminente pero irreal llegada. Diciembre dejó de ser el mes de la felicidad, y ya ni la sonrisa más bonita del mundo hace mella en mí. Hoy el frío empeora mis heridas, agacha mi cabeza y me lleva. Hoy ni las personas que saben lo que significan mis miradas horizontales son capaces de despertarme.
Ahí te encontré, un héroe de otoño,
un soñador entre los locos.
Me dices: "mejor, te veo en Diciembre".
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